BREANA’S TOAST:

El placer infinito del sabor Auténtico


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Hola, nosotras somos Patricia y Breana, las creadoras de un innovador y delicioso concepto en panadería saludable en México: Breana’s Toast

Somos madre e hija, y nuestra historia es una aventura que nos ha llevado a recorrer muchas ciudades; a descubrir el placer infinito de los sabores auténticos y a superar retos tan desafiantes como el miedo al éxito y la diabetes.
PATRICIA:
Yo soy la mamá de Breana y esta gran aventura culinaria comenzó hace muchos años, cuando yo era apenas una niña.

Crecí en una ciudad de Sinaloa llamada El Fuerte, un lugar de costumbres y tradiciones arraigadas. Y la cocina no era la excepción.

Mi madre disfrutaba mucho la cocina y nos ponía -a mí y a mis hermanos- a cocinar. Ahí pasamos muchas horas de nuestra infancia.

Siempre me gustó ser original; usar ingredientes distintos a los de la receta; buscar sabores ocultos en combinaciones nuevas. Y así fui creciendo, siempre cerca de la cocina, siempre creando cosas nuevas.

Cuando entré a la prepa, en Guadalajara, decidí vender unas empanaditas que hacía en casa y mi primer punto de venta fue una cafetería local. ¡Fueron un éxito! Luego se me ocurrió hacer pasteles y la demanda creció tanto que me asusté muchísimo.

¡El miedo me paralizó y abandoné mi negocio!

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Preferí estudiar arquitectura y diseño industrial. No quería enfrentarme al terror de lanzar mi propio negocio de nuevo.

Me ofrecieron una beca para estudiar en Londres, pero no sabía inglés. Así que me fui a Estados Unidos a estudiar el idioma. Trabajé en empleos de medio tiempo y en las tardes estudiaba fotografía. Ahí conocí al papá de Breana.

Ya te imaginarás que nunca llegué a Londres; estuve casada 16 años en Estados Unidos y en ese lapso viví una vida de intensa búsqueda. Ahora que lo veo en retrospectiva, creo que estaba en busca de mí misma, de un sentimiento de autenticidad. Me parece que la vida auténtica es la que vives cuando estás alineado con un propósito interno que puedes sentir palpitando dentro de ti.

A pesar de que, aparentemente, tenía todo: una familia, una casa, buenos ingresos, me faltaba algo esencial, ese sentimiento de satisfacción que surge cuando sabes que estás usando tus talentos para contribuir a hacer del mundo un lugar mejor.

Con esta inquietud constante, en 2002 decidí iniciar una nueva etapa en mi vida. Me divorcié y regresé a México con Breana y Evan, mis dos hijos de 9 y 11 años de edad, respectivamente.

BREANA:

Llegar de Estados Unidos a Guadalajara a los 9 años no fue exactamente fácil. No sabía leer ni escribir en español y tuve que enfrentarme a una serie de sensaciones desconocidas.

Mi gran refugio fue la cocina de mamá. Ella nos cuidaba, nos cocinaba cosas deliciosas. Siempre ha sido una gran cocinera.

Desde que vivíamos en Estados Unidos nos preparaba cosas que los otros niños no conocían: pasta con salsa de trufa negra o tabule con arroz basmati. Cosas muy sofisticadas que enriquecieron nuestro paladar desde pequeños.

Yo sabía que cocinar era su pasión y deseaba que fuera feliz haciendo lo que más le gustaba.

 

PATRICIA:

Siempre tuvimos la idea de crear un negocio que tuviera que ver con comida.

Me gustaba mucho el pan. Las imágenes de esas hogazas majestuosas en las películas francesas me inspiraban: veía cómo las partían con las manos y sentía un llamado a ser parte de ese mundo.

También me gustaban los panes crocantes.

Cada vez que viajaba a un lugar nuevo buscaba las panaderías y degustaba sus productos. Hasta que simplemente un día empecé a hacer pan.

La panadería me enamoró y decidí aprender el arte panadero en serio.

jWX5cw_BMmaAcr4G0RiFXDdiz-11Tkbb_IKEQ4rhR14Curiosamente, las técnicas básicas no las aprendí de mi mamá ni de ningún maestro.

Breana me escuchó hablar sobre el pan y me regaló mi primer libro de panadería en 2004. Ahí empezó todo.

Más adelante busqué una escuela de panadería en México y encontré a un panadero austriaco radicado en Puebla. Con él aprendí las bases de la panadería europea.

Aunque debo decir que la técnica de la masa madre y lo más complicado lo he aprendido por mi cuenta: en libros, por internet y echando a perder.

Cuando cumplí 54 años tenía que decidir qué iba a hacer. Había intentado otros negocios que no eran creativos y no habían funcionado. Dije: “tengo que hacer algo que me apasione” y empecé a pensar seriamente en un negocio de pan.

Decidí crear una receta de pan crocante saludable en pequeñas rebanadas: las Breanas que hoy distribuimos en Palacio de Hierro, Liverpool y City Market.

Un joven banquetero de Guadalajara hizo las primeras compras grandes de nuestro producto. Él y muchas personas más querían asociarse conmigo, porque veían un gran potencial. Al parecer habíamos creado un producto realmente distinto y de gran calidad.

Un día decidí llevar las Breanas a una tienda para ponerlas a la venta. La respuesta fue asombrosa: la gente hacía fila para comprarlas y se apuntaba en una lista de espera cuando el producto se agotaba.

Cuando vi eso empecé a tomar el negocio en serio.

Hacía 20 paquetes a la semana. La gente me paraba en la calle para llevarse uno. Fue algo maravilloso; lo que yo había estado buscando.

El negocio acababa de despegar y parecía ir viento en popa cuando, de pronto, me enfermé: mis niveles de azúcar se dispararon y comencé a perder la vista.

Casi no podía ver, pero seguía cortando mi pan. Y nadie se daba cuenta de que estaba enferma. Una noche me sentí muy mal y fui a ver a una doctora que confirmó el temido diagnóstico: tenía diabetes.

Me deprimí mucho, me dijeron que era incurable.

Pero le hablé a una chica que me ayudaba en la cocina y le dije que necesitaba seguir una dieta muy rigurosa. “Ayúdame — le pedí — porque tengo que seguir trabajando”.

Pasé momentos muy difíciles con la enfermedad, pero el amor a mis hijos y las ganas de ver el rostro de la gente que degustaba nuestro pan me motivaron para seguir adelante.

 

BREANA:

A raíz de la enfermedad de mi mamá, mi relación con la comida tomó un giro muy interesante.

Empecé a cocinar y a crear mis propias recetas: comida súper saludable.

Me involucré a fondo con el negocio y con mi parte creativa.

 Empecé a cocinar para mi mamá como ella lo había hecho para mí tantas veces antes y sus niveles de azúcar mejoraron notablemente.

Pensé: “¿Cómo puede la gente alcanzar sus sueños si le falta salud?”

Y esa idea aclaró todo. La filosofía de nuestra empresa se consolidó en torno a los conceptos: saludable y gourmet

Sabemos que el pan de masa madre se metaboliza de forma mucho más saludable y por eso no usamos levadura artificial para hacer nuestro pan.

El placer de comer nuestro pan es algo que recompensa los sentidos: es grato a la vista, al tacto, al olfato y al gusto. Y además, mejora la salud del cuerpo.

12238184_919259884832332_5604496371151734354_oCreamos sabores realmente auténticos para las personas que buscan una experiencia inolvidable y genuina.

Lo que nos ha impulsado a crear Breana’s Toast ha sido la búsqueda de una vida auténtica, plena y cargada de sentido. Yo creo que lo hemos logrado y ahora queremos compartirlo con toda la gente que busca una experiencia similar.

Queremos invitarte a vivir la vida desde este espacio de autenticidad y plenitud.

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Descubre la gama de deliciosos productos que hemos creado para personas auténticas y genuinas, como tú, haz clic